
Para responder la pregunta hay que separar la pregunta, entre el disponible y el que se podría minar y la respuesta es que seguramente no nos quedaremos sin oro.
El suministro del oro puede ser por reciclado y por minado, el reciclado puede venir de varios sectores cuando se dan ciertas condiciones de mercado y esta es la suba de precio que impulsa el reciclado de electrónicos y la venta del utilizado en joyería y que la gente se desprende por dinero. Estos reciclados son mucho más dinámicos que el minado.
Y del disponible para minar, tampoco se va a acabar fácilmente. Metal Focus estima que hay 54.700 toneladas de oro en reservas para extraer, incluso el Servicios Geológico de EEUU considera que pueden llegar a 64.000 Toneladas. Además, como muestra el gráfico hay recursos inexplorados estimados 132.100 toneladas, de las que se cuentan una parte que el costo de extracción no permite hacer negocio y podría esperar un mejor valor. Hoy hay minas que antes no eran viables económicamente la extracción y hoy si, como así también minas con buenos depósitos pasan a ser nuevamente exploradas en las cercanías y suplementar la producción. El dato más interesante es que solo exploramos el oro sobre tierra firme en un mundo en su mayoría cubierto por océanos.
Así es que el único oro que se agota es el fácil y barato de extraer, el precio se encarga de subir escalones de precio para avanzar con la extracción.
La extracción de oro tampoco es un negocio en pocas manos y no pueden manejar tanto el precio, las 20 mineras más grandes solo extraen el 36% del oro.
En sintesis:
A pesar del alza de los precios del oro, la producción minera ha crecido solo modestamente, lo que plantea dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo. Si bien el riesgo de agotar las reservas de fácil acceso parece limitado, los avances tecnológicos y un precio del oro suficientemente alto deberían ayudar a liberar la oferta actualmente no rentable. Además, las importantes reservas en superficie, aunque no todas fácilmente accesibles, pueden complementar la producción minera cuando las condiciones lo permitan, lo que contribuye a la estabilidad general de la oferta.
Incluso cuando se ponen en marcha grandes proyectos, su impacto en el precio a corto plazo probablemente sea limitado. Nuestro modelo sugiere que un cambio de 25 toneladas en la oferta se traduce en una variación de precio de aproximadamente el 1 %, si todo lo demás permanece constante, pero la dinámica del mundo real es mucho más compleja. Por último, la producción fragmentada, la minería artesanal y la oferta reciclada hacen improbable una respuesta coordinada de la oferta, lo que refuerza la estabilidad del mercado del oro a largo plazo.
